De acuerdo con el mas reciente informe de Promigas, el déficit de gas dejo de ser un problema coyuntural para Colombia y ser una realidad estructural y permanente. La caída sostenida en la producción nacional de gas que acumulo una reducción del 31% frente al 2021, y el desplome de las reservas probadas han desnudado una incapacidad en que la oferta interna no da abasto para abastecer la demanda del país.
Esto ha llevado a incrementar de manera acelerada a la dependencia de gas importado el cual ya ha alcanzado un tercio del suministro total. La combinación de una menor producción local, la alta dependencia de la infraestructura externa y las limitaciones operativas deja a la cadena de abastecimiento en una posición de extrema vulnerabilidad ante cualquier imprevisto o choque climático en los campos.
Ante el evidente riesgo que pone en peligro la confiabilidad y la competitividad económica, la compañía planteo una hoja de ruta urgente que exige asegurar nuevas importaciones, llevar a cabo de manera acelerada nuevos proyectos de exploración y destrabar la estabilidad regulatoria. De no implementarse correctivos inmediatos, cualquier contingencia dejará al país al borde de una crisis generalizada de suministro.
